Accesibilidad por principio
Ha llegado el momento de celebrar el final de las obras de modernización y accesibilidad de la estación de Avenida de América, un punto neurálgico de la red de Metro de Madrid, o lo que viene a ser lo mismo, de la movilidad.
Aunque reciban el mismo nombre, por el lugar en el que se cruzan, en realidad estamos hablando de cuatro estaciones, correspondientes a las líneas 4, 6, 7 y 9, por donde cada día laborable circulan unas 190.000 personas.
Cuatro años y 38 millones de euros después, Avenida de América es ahora accesible para todos los madrileños. Es la única estación nominal de toda la red en la que confluyen cuatro líneas, lo que nos da la medida de su importancia estratégica.
Por eso ha figurado siempre entre las prioritarias en los “Planes de Accesibilidad e Inclusión[1]” que elaboramos con el asesoramiento de diferentes asociaciones del tercer sector.
El trabajo por la accesibilidad universal del transporte público, antes de ser un deber legal ya era una obligación moral, porque la construcción de una sociedad justa e igualitaria nos interpela y exige que garanticemos, a todos, el acceso a los servicios esenciales.
Y eso es lo que celebramos hoy en este entramado de estaciones de Metro de Avenida de América, el paso dado hacia la accesibilidad de toda la red de Metro, algo que, en este caso, supone la instalación de diez nuevos ascensores[2].
También hemos construido un nuevo vestíbulo que enlaza las líneas 4 y 6, y una galería de conexión entre la 7 y 9.
Sin olvidar los elementos que contribuyen a la accesibilidad universal:
Ø suelos con encaminamientos y señalizaciones, como el borde de andén;
Ø pictogramas;
Ø información en Braille en los pasamanos;
Ø planos tactovisuales;
Ø bucles de inducción para personas con audífonos;
Ø apoyos isquiáticos;
Ø pulsadores para la apertura fácil de las puertas cortaviento;
Ø códigos NaviLens, de gran ayuda para las personas ciegas;
Ø máquinas billeteras con información en braille y sistema de navegación por voz, entre otros elementos.
ÓSCAR MORAL
Todos esos elementos forman parte de las estaciones que se construyen actualmente, pero Avenida de América se inauguró hace más de medio siglo[3], cuando la idea de la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad aún no había germinado[4] y Metro no contaba ni siquiera con el ascensor de la estación de Gran Vía[5].
No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos mejorar el futuro. Ese debe ser el objeto de las administraciones públicas. Así lo entiendo y así lo entendía Óscar Moral que, desde hoy, da nombre a este nuevo vestíbulo de la estación de Avenida de América.
Hablamos y honramos al hombre que, durante siete años, fue presidente de CERMI Madrid, pero en su caso, el poder no venía del cargo, sino de su personalidad luchadora, incansable, honesta y referencial.
Su valioso trabajo jurídico y una trayectoria profesional de permanente compromiso con la justicia social ha dejado un legado ejemplar perfectamente documentado y no sólo sobre el papel.
Su labor, tenaz y beligerante, en el Consejo para la Promoción de la Accesibilidad y Supresión de Barreras, en la Consejería que presido, ha sido esencial para modelar una Comunidad de Madrid más consciente y consecuente en todas sus construcciones y prestaciones de servicios a los ciudadanos.
Creía que la atención a la discapacidad era uno de los pilares de una sociedad civilizada, y consideraba que “tenemos la obligación de participar, y el derecho a decidir y a influir en el futuro”.
Óscar Moral, así lo hizo. Influyó en el futuro y en el presente.
Podemos, por ejemplo, percibir su labor en la altísima exigencia de accesibilidad en el transporte público de la Comunidad de Madrid. O en el porcentaje de Eurotaxis exigidos a las flotas de Taxi y VTC en sus respectivos reglamentos.
EN EJECUCIÓN
Su brillantez en el pensar, el negociar y el obrar, hacen de Óscar Moral un referente en la lucha por la igualdad de las personas con discapacidad, y también en la construcción de una sociedad, la nuestra, comprometida con la libertad, la igualdad de oportunidades y la justicia social.
El nombre de Óscar Moral queda hoy unido a la renovada estación de Avenida de América, el nudo más importante de la red de Metro y totalmente accesible.
Posiblemente ningún homenaje pueda hacer justicia a este hombre de ley, aunque estoy seguro de que le alegraría saber que su empuje perdura.
Y es que el compromiso de la Comunidad de Madrid con la accesibilidad del transporte público es ambicioso y constante.
Todos los autobuses que atienden las líneas urbanas e interurbanas son accesibles: cuentan con piso bajo, rampas de acceso, sistemas de inclinación y zonas reservadas para sillas de ruedas y andadores.
Seguimos escuchando su voz y actuamos en consecuencia porque un Gobierno debe hacer frente a sus responsabilidades, cumplir lo que se ha prometido y anunciar sólo lo que sabe que puede hacer. Lo demás solo es demagogia, trilerismo, artillería de fogueo y maniobras de distracción masiva. Y no es ahí donde encontrarán a este Gobierno.
Gracias a todos por acompañarnos en esta reinauguración .
