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CERMI Comunidad de Madrid participa en la XI Jornada de Educación organizada por Madridiario

CERMI Comunidad de Madrid participa en la XI Jornada de Educación organizada por Madridiario

La XI Jornada de Educación organizada por Madridiario ha reunido en el salón de actos del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) a responsables institucionales, directivos de centros, universidades y expertos del ámbito tecnológico para analizar los retos que marcarán el presente y el futuro inmediato del sistema educativo.

Segunda mesa de debate (Foto: Mónica González Boto)

 

La mesa de debate ‘Inclusión 4.0: tecnología, diversidad y accesibilidad en las aulas’ pone el foco en cómo la innovación tecnológica puede convertirse en una herramienta clave para avanzar hacia una educación más equitativa. El encuentro se celebra en el marco de las XI Jornada de Educación ‘Bienestar, personalización e inclusión digital: la educación que marca Madrid’, organizadas por el diario digital Madridiario en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).

Moderada por Celia González Naranjo, editora-directora del Grupo Nuevo Sureste, la mesa ha reunido a expertos del ámbito tecnológico, universitario y social para reflexionar sobre el papel de la tecnología en la atención a la diversidad dentro del aula.

González Naranjo introduce el debate recordando que “la realidad de las aulas siempre ha sido diversa”, aunque ahora se conocen mejor esas diferencias y se presta mayor atención a ellas. En este contexto, explica que el concepto 4.0 hace referencia a una nueva etapa marcada por la presencia de la tecnología, que “debe estar al servicio de la inclusión”.

Tecnología sin soluciones mágicas

El socio y responsable de Data e IA de Cloud District, Juan Antonio Casado, advierte de que el avance tecnológico no debe interpretarse como una solución automática a los retos educativos. “Estamos en un punto de madurez tecnológica impresionante y muchas soluciones parecen magia, como la lámpara de Aladin”, señala. Sin embargo, subraya que la inclusión no es una solución mágica, sino una arquitectura que requiere diseño y reflexión.

Casado explica un proyecto desarrollado en un centro de rehabilitación con personas con parálisis cerebral en el que se analizaron las dificultades específicas de los usuarios mediante un equipo multidisciplinar. El objetivo fue crear interfaces adaptadas a diferentes necesidades, desde estudiantes con déficit de atención hasta usuarios con dificultades cognitivas, de forma que todos pudieran acceder a la misma web con distintos niveles de interacción.

“El foco no debe ser la tecnología, sino la funcionalidad y el objetivo de lo que queremos hacer”, afirma. A su juicio, el gran cambio actual es que generar software ya no es el problema, porque las herramientas permiten desarrollarlo prácticamente sobre la marcha. El verdadero reto “es saber qué se quiere construir y para qué”.

En este contexto, añade que el papel del docente también evoluciona. Si antes el conocimiento estaba concentrado en libros, ahora se encuentra disponible en internet. “Lo que necesitamos es alguien que nos guíe y nos ayude a enfocar todo ese conocimiento”, explica.

Personalización del aprendizaje

Por su parte, Paloma Julia Velasco, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Educación y Humanidades de la Universidad Europea, destaca que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para eliminar barreras de aprendizaje.

Entre sus aplicaciones prácticas menciona el subtitulado automático de vídeos, la conversión de texto a voz o la traducción a distintos idiomas para facilitar la comprensión de contenidos. “Todos aprendemos de forma distinta”, señala, recordando que la diversidad no se limita a estudiantes con necesidades educativas especiales, sino que también incluye a alumnos con altas capacidades.

Brecha digital, sesgo y deshumanización

Velasco advierte, no obstante, de tres riesgos asociados al uso de la tecnología. El primero es que la brecha digital amplifique las desigualdades si no se garantiza el acceso a dispositivos y conectividad. El segundo es el posible sesgo de los algoritmos, que pueden perpetuar estereotipos si se alimentan con datos inadecuados. Y el tercero es la deshumanización del proceso educativo. “La tecnología no sustituye al docente. Es una herramienta que acompaña y refuerza la intervención pedagógica”, afirma.

Adaptar el aprendizaje a cada estudiante

La vicerrectora de Innovación Educativa y Relaciones Internacionales de la UNIE Universidad, Adelaida Portela Lozano, coincide en que uno de los grandes retos de la educación es “no dejar a nadie atrás”.

En este sentido, explica que la inteligencia artificial permite adaptar los materiales a las necesidades de cada estudiante: desde generar mapas conceptuales o imágenes para perfiles más visuales hasta crear podcasts con resúmenes de clase para quienes prefieren un aprendizaje auditivo.

También señala que estas herramientas resultan especialmente útiles para estudiantes con dislexia o para aquellos que afrontan barreras idiomáticas. “La tecnología puede generar materiales en su propio idioma o con explicaciones adaptadas, lo que facilita que participen más en clase y pierdan el miedo a preguntar”, explica.

Portela insiste en que el profesor mantiene un papel esencial como guía del proceso educativo. “La IA es un apoyo, no sustituye al docente”, subraya, al tiempo que defiende la necesidad de formar al profesorado para integrar estas herramientas y fomentar el pensamiento crítico del alumnado porque la inteligencia artificial es solo “un algoritmo que también puede engañarnos”.

Tecnología y autonomía para estudiantes con discapacidad

Desde el ámbito social, Agustina Borrás López, vocal del CERMI Comunidad de Madrid y presidenta de Aspace Madrid, pone el foco en los estudiantes con parálisis cerebral y discapacidades afines, un colectivo que afronta múltiples barreras en el aprendizaje.

Estos alumnos pueden presentar dificultades en la comunicación, en el procesamiento de la información o en el control motor, además de patologías asociadas como fatiga o epilepsia. En este contexto, explica que el gran reto es promover su autonomía y participación activa.

Borrás destaca que el desarrollo tecnológico ha abierto nuevas posibilidades. Actividades de rehabilitación que antes resultaban repetitivas ahora se convierten en experiencias interactivas que aumentan la motivación e incluso reducen el dolor.

Entre los avances menciona la integración de la inteligencia artificial en sistemas de comunicación o la impresión 3D de alimentos adaptados para estudiantes con disfagia. Sin embargo, advierte de que estos avances también implican mayores exigencias organizativas y económicas.

“Sin un equipo multidisciplinar no hay implantación real”, afirma, recordando que la tecnología requiere mantenimiento, formación específica para los profesionales y apoyo constante al alumnado.

Una inclusión que combina tecnología y personas

A lo largo del debate, los participantes coinciden en que la tecnología abre nuevas oportunidades para avanzar hacia una educación más inclusiva, pero insisten en que el verdadero cambio depende del enfoque pedagógico y del papel de las personas.

La llamada Inclusión 4.0 no consiste en delegar el aprendizaje en la tecnología, sino en utilizarla como herramienta para personalizar la enseñanza, eliminar barreras y garantizar que todos los estudiantes puedan participar plenamente en el aula.

El encuentro ha podido seguirse por streaming y también en redes sociales bajo el hashtag #EducaMarcaMadrid. El evento está organizado por Madridiario y patrocinado por Colegios Educare, Universidad Europea, Unie Universidad y Comunidad de Madrid. Además, colaboran Fundación para el Conocimiento madid+d, Colegios Casvi, Escuelas Católicas, Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad de Madrid, la Asociación Espacios de Educación Superior yDiariocrítico.

Fuente: Madridiario y CERMI Comunidad de Madrid